Maestro Ofelius: “Hoy, mis queridos amigos, nos gustaría compartir una oración con ustedes. Sus maestros les han dado muchas lecciones, todas buenas y saludables para la mente y el alma, y sin embargo, solamente leer la lección no garantiza que la entenderán completamente o que sabrán cómo aplicarla en vuestra vida diaria. Por ello es necesario que preparen la mente utilizando las técnicas de las cuales hemos hablado para abrir las capas de la mente y recibir la información de vuestro Espíritu Morador interno, quien les puede ayudar en la comprensión y aplicación de esas lecciones.

“Vuestro Ajustador del Pensamiento (el Espíritu pre-personal de Dios) es el Operador Maestro, quien los conoce muy íntimamente; sabe cómo funciona vuestra mente única, y realmente conoce la manera más efectiva para enseñarles a digerir y utilizar la información de los mensajes espirituales. Debido a que tienen libre albedrío, pueden permitir o ignorar esta elevada forma de información espiritual, aunque sabemos que muchos de ustedes estudiantes en el camino quieren aprender, discernir, y permitir que vuestros Ajustadores del Pensamiento trabajen en vuestras mentes y les ayuden a crecer.

“La oración, amigos míos, es comunicación. Es una conexión directa con el Padre, la primera Fuente y Centro de toda la creación, y no hay mejor manera de abrir las capas de la mente para la entrada de información espiritual que hacer esa elevada conexión con la deidad. Es el ‘limpiador del drenaje’ de la mente, que elimina todos los pensamientos terrenales acerca de hacer y pensar en el mundo material, y enfoca a la mente en el ‘ser’ empleando la fe del Agondontero, la conciencia de la filiación. La filiación, por lo tanto, es el reconocimiento de la soberanía de Dios como vuestro Padre espiritual, de ser Sus hijos y herederos de la vida eterna. Comunicarse con Dios es crecimiento, por lo que la oración es una forma efectiva para abrir las capas de la mente para el discernimiento espiritual y la expansión del alma.

“Por favor oren conmigo:

“Padre celestial, vengo ante ti con un corazón de gratitud y agradecimiento por saber que soy tu hijo y que me he dado cuenta de este regalo tan precioso que me permite vivir eternamente a tu servicio. Padre, no entiendo completamente lo que significa servirte y ser como tú, aunque con fe, te permito revelarme esta comprensión, conforme preparo mi mente para recibirla. Te abro mi mente ahora, Padre, y te permito que me enseñes lo que necesito saber en este momento de mi viaje espiritual, para que pueda crecer y expandir mi conciencia de ti y mi propósito en este mundo y en el más grande universo.

“Recuérdame, Padre, tu Presencia Interior en medio de mi ajetreado día, para que pueda hacer una pausa y abrir mi mente a tu apacible voz. Voluntariamente pido tu ayuda para tener dominio sobre mis emociones y reacciones ante aquellos que son menos conscientes de tu presencia, para que pueda ser más abierto, paciente y amoroso. Guíame para saber cuándo hablar y cuándo no hablar, para que pueda discernir mejor el lugar en el que otros se encuentran en el camino, ya sea cerca o lejos de ti. Guárdame en un estado de preparación para recibir tu guía, Padre, porque deseo este constante contacto contigo, con mis guías y tutores. Te amo, Padre, y sé que soy amado por ti.

“Así sea.

“Paz para ustedes,
“El Círculo de Siete.”