“Todo lo que hacemos tiene repercusiones, ya sean nuestra intención o no. Esto es una ley universal. Ninguna acción tomada por cualquier criatura en el universo es neutral, ni esta circunscrita a su ejecutor. Esta es la esencia misma de nuestra expresión en el tiempo y el espacio. De la misma manera que no puedes retirar las palabras una vez que han sido dichas, así mismo ocurre con las acciones: una vez puestas en movimiento, continuarán su camino y causarán movimientos adicionales, como la caída de una fila de fichas de dominó. Las repercusiones son acciones secundarias que también afectan a las personas, a las cosas y a las situaciones, mas allá del objetivo o la intención original de la acción primaria.

“Cuando los Dioses y los seres superiores del universo actúan, ellos son capaces de anticipar cuales serán las repercusiones de sus acciones a largo plazo. Los Dioses, siendo infinitamente perfectos, actúan en perfección de propósito y todas sus acciones directas son incapaces de causar daños por si mismas. Sin embargo, incluso las acciones de los Dioses, cuando se enfrentan a las interacciones espacio temporales con seres finitos cuyas acciones y repercusiones reflejan sus limitaciones, pueden girar muchas veces al rededor de los universos antes de poder completar el propósito perfecto que originalmente se intentó.

“Los seres humanos, sin embargo, raramente piensan acerca de las consecuencias de sus acciones antes de actuar. Un buen proceso de toma de decisiones encuentra la mejor manera de actuar, pero debería también incluir la previsión y proyección de las repercusiones indeseables que las decisiones podrían ocasionar a largo plazo para otros. Mientras que algunas repercusiones pueden ser anticipadas, otras, dependiendo de las reacciones de terceros, son virtualmente imposibles de predecir. Sin embargo, como regla general, las decisiones humanas deben dejar lugar para las posibilidades que se pueden anticipar, y se debe actuar sobre ellas con discreción. Actuar solamente después de pensar acerca de las repercusiones posibles es actuar con responsabilidad.

“Hay varias razones por las cuales los seres humanos son muchas veces incapaces de pensar acerca de las repercusiones de sus decisiones, que van desde una falta de raciocinio hasta una falta total de consideración por el bienestar de los demás. La mayoría de las decisiones humanas sufren de inmediatismo – el actuar para lograr resultados a corto plazo. La avaricia, además de ser insaciable, es también impaciente. Otra enfermedad de las decisiones humanas es el emocionalismo – el tomar decisiones en momentos de emociones abrumadoras. Los crímenes de pasión se encuentran entre aquellos que mas tarde causan los mayores remordimientos. Sin embargo, el ‘viejo egoísmo’ es mayormente lo que hace que los seres humanos no piensen acerca de las repercusiones de sus acciones sobre otros, porque aquellos afectados por este mal solo saben como preocuparse por si mismos.

“Tu no puedes predecir cada repercusión que resultará de tus decisiones. Sin embargo, justo allí dentro de ti habita un Fragmento Espiritual de Dios que te puede ayudar a tomar decisiones considerando a otros. Además, ten en mente que el Padre del Paraíso es el Creador, Sostenedor y Controlador de todo. Una vez que hayas tomado tu mejor decisión, no mantengas un debate mental sin fin, lo que también causa una inercia peligrosa; actúa con confianza sabiendo que has hecho lo mejor que puedes y sabiendo que tu acciones imperfectas encontrarán eventualmente su camino a la voluntad perfecta de Dios que todo lo incluye.