DecisionesLa intención del ser humano de volverse semejante a Dios se realiza a través de la alineación efectiva de la voluntad humana con la voluntad de Dios. Si deseas saber que tan cerca estás de vivir una vida consagrada a la voluntad del Padre, simplemente necesitas evaluar cuantas de tus decisiones han sido hechas con la intención más pura y elevada, con la mente y el alma firmemente enfocadas en la meta de la eternidad.

Esta consagración solo es posible en aquellos que se detienen a pensar en las consecuencias de sus decisiones. El actuar de manera impulsiva o irreflexiva limita tus opciones pues te privas a ti mismo de utilizar tus recursos más elevados para decidir tu propio destino. En toda circunstancia, siempre es posible tomarse unos momentos para la reflexión y para consultar con tu Ajustador el mejor camino a seguir. Las decisiones importantes en la vida jamás deben hacerse a la ligera y nadie puede forzar a un individuo a actuar sin la oportunidad para meditar.

Un gran paso en el progreso espiritual de un ser humano es la auto-maestría. Esto al principio es un aumento de la habilidad para la auto-observación y para estar en todo momento despierto y atento a las acciones que se toman. La vida de muchos sería mucho más alegre y satisfactoria si simplemente utilizaran su intelecto y acudieran al consejo de la Presencia Divina antes de actuar.

Presta atención a la manera como reaccionas ante ciertas situaciones. Olvida las prisas y tómate todo el tiempo que necesitas para tomar una decisión. Una vez que hayas elegido considerando tus más elevados principios y valores, sigue valientemente hacia adelante y deja los desenlaces en las manos del Padre. Es así como un alma humana se forja para el trabajo de la eternidad y como la confianza entre el hombre y Dios se hace más fuerte y verdadera.

Que tu intención siempre esté orientada hacia la verdad, la belleza y la bondad, que sea guiada por el amor incondicional, y que esta intención elevada e iluminada siempre sea lo que dirija tu destino. Este es realmente el camino lento pero seguro hacia la perfección.