retrospeccionEl mensaje de hoy es acerca de la retrospección, de echar un vistazo atrás, revisar el último año y reconocer dónde han estado, cómo han crecido, qué lecciones han aprendido y en qué áreas de vuestra personalidad necesitan trabajar para iniciar un año de nuevos comienzos. Esto, mis amigos, debería ser una evaluación sana, sin autodesprecio ni crítica, en la cual deberían ser completamente honestos con la intención de lograr una verdadera auto-mejora, la cual no solo sería buena para ustedes, sino también para aquellos en vuestros círculos vida. Este también es un buen momento para revisar los logros alcanzados y para establecer nuevas metas que les permitirán avanzar, y al mismo tiempo esparcir la luz del amor en el mundo.

Un árbol joven y sano busca la luz, estirando sus ramas hacia arriba y hacia afuera para llenar cada célula de cada hoja con nutritiva luz, mientras espera con fe la adecuada cantidad de lluvia para mantener su vida y fomentar su crecimiento. Lo mismo sucede con ustedes, los estudiantes en el camino: tratan de alcanzar la luz sin mirar hacia abajo, y por vuestra fe viven con la esperanza y la expectativa de mejores días por venir, en los que buscarán alcanzar los objetivos que declararon con fe al universo para convertirse en una realidad. Si estos objetivos no se han hecho realidad, como tanto lo deseaban, entonces es saludable mirar hacia atrás en retrospección para evaluar y planificar mejoras, recuperar el camino y volver a avanzar.

Los lamentos son inútiles, no se puede cambiar el pasado, solo se puede cambiar el futuro, y por lo tanto debes dejar ir los fracasos del pasado y perdonarte a ti mismo y a los demás, aceptar el pasado como una lección de vida y seguir adelante. Para avanzar es necesario asumir la responsabilidad de tu vida y tus acciones, y solo al reconocer esto objetivamente, podrás cambiar activamente tu manera de pensar. Cambiar tu forma de pensar tiene un efecto transformador con respecto a todo en tu vida: tus relaciones con los demás y el desarrollo de la conciencia de ti mismo, el cómo te ves a ti mismo en el mundo.

La conciencia de uno mismo es la clave para medir el crecimiento y la transformación del pensamiento habitual. Es necesario ser consciente de tus fallas y fracasos de una manera sana, para tener dominio sobre el ego y para mantener bajo control los defectos de personalidad que te impiden hacer brillar tu luz en el mundo. El pasar un tiempo en la contemplación meditativa, amando al niño herido –el yo– y desempeñando el rol del padre sabio, dirigirá tus pensamientos hacia la auto-mejora. Pedir ayuda a tus guías y tutores, a Dios o al espíritu, te permitirán liberar tus miedos y vivir con fe a sabiendas de que conforme avances en amor y buenas intenciones, se manifestarán nuevas oportunidades señalando el camino hacia tus objetivos deseados.

El objetivo final, amigos míos, es desarrollar una verdadera relación personal con espíritu, para tener una mayor comprensión de Dios y de Su Espíritu que mora en vosotros, para saber que son hijos del Creador y que tienen el don de la vida eterna en caso de que lo acepten. Reconocer vuestra filiación con Dios es el final de la separación y el principio de la unidad con el espíritu. La unidad de espíritu fomenta la hermandad y la buena voluntad en el mundo. Descubre esta unidad en la retrospección de tus imperfecciones, e irás más allá de las limitaciones autoimpuestas de tu ego y de las disfunciones de tu pasado.