El mensaje de este día es acerca de encontrar esa conexión más profunda con el espíritu, la cual muchos de ustedes, estudiantes en el camino, desearían experimentar, y sin embargo la encuentran difícil y hasta escurridiza, a veces haciéndose presente cuando menos la esperaban. La manera más segura de alcanzar esta conexión más profunda es simplemente ‘estar conectados’ con mayor frecuencia. ¿Cómo podemos estar más conectados? Al dirigir nuestros pensamientos y sentimientos hacia el espíritu y al tener un diálogo abierto con Aquel a quien llaman Dios.

Para la mayoría no hay otra manera, mis amigos, mas que ejercitar el músculo de la fe. Deben estar atentos en vuestra determinación para buscar esa conexión, y en esta búsqueda deben existir una intención y un propósito claros. También debe haber espacio en la mente para la soledad que requiere la alimentación del alma. Estar constantemente ocupados y enchufados a los medios no deja espacio para esta conexión. Es vital preparar un espacio para esto y honrar así vuestro compromiso para estar en comunión con Dios.

Estar conectado al espíritu es sentir lo que el espíritu siente. El espíritu siente unidad – que todos somos uno, y por lo tanto todos somos amados. Todos comparten la vida en el Creador y por lo tanto todo espíritu desea ayudar a las partes del todo a encontrar equilibrio con perfección.

Los pasos para construir una conexión más profunda son:

Orar sin cesar. ¿Es esto realmente posible? Tal vez no sea posible orar sin cesar porque deben atender los deberes de la vida terrenal, pero si se recuerdan a sí mismos hacer esto tan frecuentemente como les sea posible, manteniendo esta frase en vuestras mentes, pueden construir una conexión tremendamente potente, y comenzarán a ver las formas del espíritu trabajando en vuestras vidas y en las de aquellos por quienes rezan.

Cultivar la compasión. Para real y genuinamente amar a otros, deben tener compasión por sus debilidades. Si desean recibir amor, piedad y bondad de Dios, deben mostrar amor, piedad y bondad hacia vuestros prójimos. En muchas formas pueden considerar a la compasión como una medida de la profundidad de vuestra conexión con Dios. Lo que dan es lo que reciben de regreso.

Servir desinteresadamente. No pueden sentarse tranquilamente y esconderse en la soledad, guardándose la luz para sí mismos. Solo cuando comparten vuestra sabiduría pueden obtener sabiduría, pues solamente con el servicio pueden obtener experiencias edificantes para el alma, y la experiencia ES sabiduría. El servir desinteresadamente, sin esperar nada a cambio, es emular al espíritu, pues Dios da la vida a todos sin ataduras, y por lo tanto emular al espíritu es ser semejante a Dios.

Practicar la quietud en forma regular. Habiendo orado sin cesar cada día, cultivado la compasión hacia vuestros prójimos, y servido desinteresadamente a las necesidades de otros, deben apartar tiempo de meditación en calma para la comunión con el Creador y recibir así los regalos del espíritu. Esta es la recompensa, mis amigos, por vivir una vida de amor guiado por el espíritu. Aquí es cuando comparten vuestras experiencias con el Creador y donde vuestro potencial espiritual es expandido. Aquí es donde yace la conexión más profunda, y esta es la meta del alma que busca a Dios. Esta es verdadera adoración, tener una conexión con el Creador y experimentar una relación personal con el Dios interior.

Todos pueden tener esta conexión más profunda. Integren estos pasos en vuestras vidas diarias y encontrarán una existencia más rica, más significativa, más amorosa y más llena de alegría que los seguirá maravillando todos los días de vuestras vidas, aquí y en lo sucesivo.