equilibrio de destinosHoy nos gustaría atraer vuestra atención hacia los asuntos del mundo y los oscuros sectores de resistencia que impiden la aparición de la Luz y la Vida, pues el mundo en donde viven no está en paz y muchos sufren innecesariamente en manos de hombres con mala intención. ¿Cómo reconocemos el mal en el mundo? Dios Padre permite a cada hombre, mujer y niño, la libertad de vivir una vida en los mundos del tiempo, construir un alma y experimentar una vida llena de verdad, belleza y bondad –conocer el amor y sentir alegría–, para descubrir por sí mismos el verdadero sentido de la vida y para encontrar al Dios interior que los guiará hacia la vida eterna. En pocas palabras, ‘Esta es la voluntad de Dios’.

Cualquier hombre, grupo o gobierno que trabaje intencionalmente en contra de esta Voluntad de Dios, para impedir o evitar que un alma crezca y viva una vida plena en libertad y tenga la oportunidad de experimentar la verdad, la belleza, la bondad, la alegría y el amor, es por definición: MALVADO. Para lograr la paz en el mundo debe vencerse al mal, y las nuevas generaciones deben aprender cuál es la diferencia entre la voluntad de Dios y las malvadas maquinaciones de hombres con poder que quieren pervertir y enseñar a las nuevas generaciones a matar en nombre de Dios para cumplir sus propias ansias de poder e ideologías equivocadas.

Esta es una abominación para el Padre, pues todos los seres humanos con una Chispa de Dios en su interior tienen acceso al poder del amor y pueden elegir el amor por encima del odio, la maldad y la destrucción. Por eso es una decisión voluntaria aceptar el mal. El efecto dominó de los actos malvados tiene consecuencias que reverberan durante toda la eternidad, y muchas almas que han participado en estas malas acciones, más tarde se darán cuenta de que la restitución para remediar estos crímenes en contra de inocentes es demasiado grande. Muchos elegirán no continuar. Esto es trágico para todos, así que ustedes, como individuos, comunidad, nación y mundo de almas, deben decidir cuál ‘VOLUNTAD’ vivirán: la Voluntad de Dios o la voluntad de los hombres malvados.

El Espíritu no puede intervenir directamente en los asuntos de los hombres, pues debe sostenerse la prerrogativa del libre albedrío; sin embargo, podemos influir en las decisiones de los hombres al darles la oportunidad de elegir el amor por encima de cualquier otra alternativa, una y otra vez, en el corazón, hasta que hagan una elección por libre voluntad. Los ‘mansos’, aquellos que están cimentados en el amor y que defienden los valores divinos, son con quienes contamos para tomar las decisiones correctas en cuanto a qué debe hacerse para vencer al mal en el mundo. Consideren los efectos acumulados como las ondas en el agua. Si están de pie y dejan caer piedras cada vez más grandes, ¿cuán trágico y cuántas más almas tendrán que desviar sus destinos de la senda divina?

Por favor, reflexionen profundamente en estos asuntos, pues deben tomarse decisiones para el beneficio de todas las almas, para garantizar la calidad de vida para ustedes, vuestros hijos, nietos y bisnietos.