luz y vibracionHay un proceso intencional para las lentas y graduales fases del perfeccionamiento. El hacerse ‘similares a Dios’ implica mucho más que la adquisición de conocimientos y la experiencia progresiva, ya que también es una cuestión de luz y vibración. Todas las cosas, animadas e inanimadas, están formadas por luz y vibración a nivel subatómico. Por lo tanto, debido a que el Creador Infinito es la fuente de todas las cosas, seres, materia y energía, Él también debe ser infinitamente brillante y de la más alta frecuencia vibratoria, en infinito aumento. No hay cosa creada que pueda existir y vibrar a un nivel más elevado que la Fuente.

Con esto en mente, consideren la condición de la criatura al comenzar en el peldaño más bajo de la escala evolutiva, viviendo en un cuerpo material, en un mundo material, en el tiempo y el espacio. Ser de la más baja vibración, en donde las partículas subatómicas que componen el vehículo humano han reducido su velocidad hasta ser casi sólidas, hace que esta forma de vida sea incapaz, en su estado actual, de estar ante la presencia de un Creador que es infinitamente brillante, y que incrementa infinitamente su frecuencia de vibración y energía. Ninguna criatura en esta condición imperfecta podría acercarse a la intensidad del Dios Infinito. Nuestra conciencia, por lo tanto, también debe ser calificada por su condición en relación a la conciencia del Creador.

La conciencia siempre debe utilizar un vehículo para interactuar con su entorno, ya sea lento y denso, o rápido y ligero, material o espiritual, respectivamente. Con esto en mente, puede decirse que si la conciencia evolucionara o se ‘iluminara’ a un nivel lo suficientemente alto, llegaría a un punto de masa crítica en el cual ya no podría ser contenida en un vehículo (cuerpo) de menor estado vibratorio, y por lo tanto se transformaría o cambiaría a otra forma. El cuerpo humano fue diseñado para interactuar con la conciencia dentro de un limitado rango de tolerancia, para experimentar la vida en un ambiente (reino) de vibración similar.

Debe existir un ‘escalonamiento’ gradual tanto para el vehículo como para la conciencia de la criatura antes de llegar a las puertas de la morada del Creador, en donde al final la criatura pueda llegar a la perfección relativa. El Creador nos llama a ‘ser perfecto, como yo soy perfecto’. Este ‘llamado’ crea una tensión dentro de nosotros para buscar esas experiencias de perfeccionamiento que nos lleven a ‘casa’ y ante la presencia del Creador Infinito.

No existe una fórmula mágica, invocación, oración, vida, práctica o pertenencia a algún credo, que pueda transformar un alma humana de su estado de imperfección hasta un estado de relativa perfección con solo descartar lo material y pasar al más allá. Todos deben ascender a través de los niveles progresivos de la creación; aprender, crecer, ser, experimentar, desarrollando sus conciencias y elevando sus estados vibracionales hasta ese momento en el que puedan acercarse a la intensidad del Dios infinito. Sin embargo, cada alma ascenderá a su propio ritmo, en su propio camino y con su propia disposición para aceptar los valores y significados más elevados que son necesarios para pasar de su actual estado de vibración a un estado de vibración cada vez más elevado. Esta es una ley universal.