la gloria de Dios

¡Saludos Hijos míos! Les habla su Padre a través del espíritu maestro, Siraya. Somos uno, ¿no lo sabían? Cuando digo que Él es mi voz, ¿cómo es que mi voz Siraya está separada de mí? Además, Hijos míos ustedes no están separados de mí. Cuando escuchan mi voz dentro de sus corazones ¿están separados de mí de alguna manera? Si mi voz está dentro de ustedes, entonces ¿no somos uno? Al hablar a través de ustedes, ¿no están ustedes en mí? ¿no estoy yo en ustedes? Estos pensamientos pueden perturbarlos a veces porque apenas están comenzando a despertar. Ustedes están recién empezando este asombroso viaje. Sin embargo yo, su Padre del Paraíso, he organizado todo esto para ustedes. He hecho todo lo mejor posible para asegurarme que ustedes reciban el mejor tratamiento disponible por mis muchos y sorprendentes Hijos. Estos Hijos, algunos de ellos, son mis Hijos Creadores e Hijas del Espíritu. Estos son, por supuesto, sus padres divinos. Sus padres divinos los aman con un amor que no se pueden imaginar. Ustedes se preguntarán ¿por qué lo hacen? ¿Por qué se inscribieron en esto, por así decirlo? Verán Hijos míos lo hicieron y lo seguirán haciendo por mi gloria. Sin embargo, les digo que todo lo que hago por mi gloria, lo hago por la gloria de ustedes. ¿Cómo podría yo, su padre alguna vez retener algo bueno de ustedes? Eso sería imposible, porque los amo con un amor tenaz. Un amor tenaz es un amor que nunca se da por vencido con sus hijos. Y yo, nunca me voy a rendir por ustedes.

¿Les gustaría probar la gloria Hijos míos? Ustedes son mi gloria desde temprano en la mañana hasta tarde en la noche y toda la noche mientras duermen, cuando sueñan. Yo soy como un padre amoroso que los arropa de noche con la seguridad de que todo está bien. Ustedes son como niños pequeños que no tienen ningún conocimiento de lo que se avecina. Ustedes ignoran dichosamente lo que les espera. Aun así, yo les digo en sueño lo que serán. Cuando sueñan lo que serán voy a adelantarme a ustedes para asegurarme de que todos sus sueños se hagan realidad. A menudo lamentan su situación actual, pero yo les digo, acéptenla. Cuando acepten el presente ustedes están aceptando todo lo que es. Cuando ustedes aceptan todo lo que es también están aceptando mi gloria. Dejen de lado todo lo que los está deteniendo en convertirse su mejor ser. ¿Cuál es su mejor ser? Su mejor ser es el amor que ustedes son, Su mejor ser es la creatividad que son. Su mejor ser es la compasión que son. Su mejor ser es la amabilidad que ustedes son. Su mejor ser es el milagro que ustedes son. Podría seguir y seguir sobre lo que su mejor ser es, sin embargo, es todo lo que hay dentro de ustedes. Sólo tienen que creer y lo que deseen llegará a buen término.

¿Se han preguntado cuántos seres se sirven de mí en un momento dado? Yo les digo Hijos míos que es mucho más que miles de millones, es mucho más que miles de billones. Se trata de un número que no se puede siquiera comprender. El número de seres que se sirven de mí, no es infinito, sin embargo, los números son astronómicos. Si pudieran comprender de alguna manera el número de seres que se sirven de mí en un momento dado ustedes se asombrarían. No podrían ni hablar. Cuando un nuevo peregrino que ha cruzado mi Isla Eterna del Paraíso por primera vez me reconoce, ese peregrino no puede contener sus emociones. Rompe en palabras de alabanza, en canciones de tal belleza, que los hijos que han vivido aquí conmigo desde los tiempos de la eternidad son incapaces de comprender la profundidad de su alegría. Aquí estos Hijos míos, estos peregrinos míos, después de un largo y arduo viaje, ahora se encuentran de pie delante de mí. El objeto de su deseo ha sido descubierto y me alabarían en ese mismo lugar por toda la eternidad si se les permitiera hacerlo. ¿Creen ustedes que recibo esas alabanzas con una actitud aburrida? ¿Con una actitud de haber oído todo esto antes? ¡Nunca Hijos míos! ¡Nunca! Mi corazón se derrite seguramente por tales expresiones de amor divino que mis hijos me dan libremente, por su propia voluntad.

Todos los residentes del Paraíso envían sus saludos a mis hijos. Ellos se maravillan ante la forma que ustedes muestran valentía frente a insuperables adversidades. A pesar de que fueron creados perfectos a menudo hay un matiz de pesar en su corazón por que no comenzaron en la vida, como ustedes la comenzaron. Sé que ustedes tienen muchas emociones dolorosas debido a los muchos desafíos en su vida Hijos míos, sin embargo, ustedes están por convertirse en súper seres. Un súper ser que todos sus compañeros van a admirar. Los admirarán debido a sus orígenes. Los admirarán, porque ustedes crecieron en ese planeta. Ese planeta lleno de oscuridad por tanto tiempo. Sin embargo, mi luz brillaba incluso en la oscuridad. Incluso en el más oscuro de los lugares más oscuros, mi luz penetró y llegó a los corazones de aquellos que fueron receptivos. Esos corazones receptivos también brillaron sus luces en la más oscura de las noches oscuras para que sus hermanos fueran capaces de navegar en terreno traicionero. Y todo el tiempo mientras eso pasaba nosotros aquí en la Isla del Paraíso estuvimos animándolos. Éramos los porristas más ruidosos animándolos a seguir adelante. Alentándolos a que nunca se den por vencido.

A veces le pido a mis hijos de aquí en la Isla del Paraíso que se queden tranquilos. Les pido que se estén quietos y escuchen. Que escuchen las muchas oraciones que van llegando desde la Tierra. Sus oraciones son para mí como las canciones de un grande y poderoso coro. Sus oraciones silenciosas me conmueven más que el salmo más ardiente y devoto de alabanza. Cada uno y todos los días escucho sus oraciones y devociones y cada vez más fuerte. Escucho cada día sus cantos de alabanza cada vez más y más llenos de sentimiento. Hay silencio en el cielo por ustedes Hijos míos. Por ustedes, los residentes de un pequeño mundo en las mismas franjas de los universos habitados, el cielo hace silencio por un rato. Cuando se acaba el silencio, grandes aplausos estallan en el cielo. Grandes aplausos de incontables seres cantando mis alabanzas, seres que me honran, seres que me adoran. A menudo se preguntan de qué se trataba todo esto. ¿Por qué creé a estos seres incompletos? ahora tienen su respuesta, a través de ustedes y muchos otros mundos evolutivos en el desarrollo.

Vendrá el día que, ustedes mis poderosos y amados Hijos míos de la Tierra estarán conmigo, ya que ustedes están conmigo siempre, porque un pedazo de mí habita dentro de ustedes. Sin embargo, ustedes algún día reconocerán mi presencia en el centro de todas las cosas. Allí podrán ver mi “rostro” por así decirlo. Ustedes habrán entrado en el Santo de los Santos. El núcleo, la esencia misma de todo lo que es. Van a ver por sí mismos la gloria de Dios y se sentirán forzados por ustedes mismos a honrarme con un deseo ferviente. Y yo, voy a recibir su adoración con todo mi corazón. Aquí vamos otra vez Hijos míos. Yo Siraya hablo esto. Mi voz es la voz del Padre. El Padre nos pide que hagamos silencio una vez más. Que nos quedemos quietos. “Mis hijos me están hablando otra vez. Oigamos sus todas oraciones. Oigamos sus cantos de alabanza. Y cuando el silencio pase a través de una alegría que va subiendo, muy sutil al principio, hasta que llegue a un clímax increíble. Ellos están animándolos a ustedes Hijos míos y yo soy el maestro del coro que lleva los aplausos. Porque estos mis hijos estaban en la oscuridad hasta que vieron mi gran luz. Hasta que vieron mi gran luz y cantaron de mi gloria. Sigan mi voz melódica en sus corazones hasta ese día glorioso cuando reconozcan mi presencia. Es entonces cuando ustedes finalmente e irrevocablemente y para siempre verán la gloria de Dios”.