muslim-girl-crying-3El mensaje de hoy es acerca de la igualdad. ¿Acaso no saben que el Espíritu del Dios Viviente reside dentro de ustedes? Tanto los hombres como las mujeres tienen este fragmento divino del Creador que enseña y guía, y que se convierte en vuestro compañero a través de la ascensión hacia el Paraíso y más allá. El Creador no hace distinción acerca del género de la persona que recibirá Su Espíritu Interior. Todos los seres humanos en este planeta tienen el potencial para alcanzar la perfección semejante a un dios, y todos son considerados hijos e hijas ascendentes, igualmente capaces de explorar los universos y regresar a Él con las más grandes experiencias.

Hay muchos lugares en el mundo en donde las niñas, las jóvenes y las mujeres adultas son reprimidas, maltratadas, violadas, vendidas como esclavas y obligadas a prostituirse, vergonzosamente tratadas como animales, como ciudadanas de segunda clase, excluidas de la educación por hombres que gobiernan sobre ellas; e incluso sus culturas, sociedades y gobiernos, permiten que tales cosas continuen día tras día, como si el abuso fuera perfectamente normal. Incluso en las naciones más ricas todavía existe el estigma de que las mujeres son incapaces de igualarse con los hombres. Casi la mitad del potencial de este planeta permanece sin explotarse, en estas hijas de la tierra moradas por Dios, y en ellas el Espíritu de Dios iluminará y traerá a este mundo de obscuridad ante la puerta de la era de la Luz y la Vida.

La ignorancia y la necedad del pensamiento retrógrado, el abuso y la represión, no persistirán en un mundo en donde el Hijo Creador haya declarado que el planeta será reclamado para la gloria del Padre. Aquellas comunidades, sociedades y naciones que permitan este desprecio podrán optar por cambiar o llegarán a ser insostenibles y deberán desaparecer de la faz de la tierra.

El recurso más importante de cualquier nación está en su gente, y excluir a la mitad de la sociedad de la participación en la construcción de la nación, es suicida.

Todos ustedes, estudiantes en el camino, sin importar en qué parte del planeta vivan, o la sociedad en la que hayan nacido, tienen una responsabilidad hacia Dios y hacia vuestro planeta natal, para corregir esta gran injusticia; eleven a las mujeres oprimidas de este mundo, y al hacerlo, serán testigos de la mayor expansión del desarrollo económico, sostenibilidad y paz que el mundo haya conocido. Miren a esos países en donde las mujeres tienen más libertad, y verán la mayor riqueza; ahora miren a esos países en donde las mujeres tienen menos libertad; ¿qué ven? Observan empobrecimiento material, mental y sociológico.

Les pido que me complazcan con un pequeño ejercicio que les ayudará a entender lo que nosotros vemos cuando los miramos a ustedes, los humanos, en el plano terrestre. Cada vez que vean a otra persona, ya sea un hombre, una mujer o un niño, quiero que imaginen que hay una gran luz brillante, como un pequeño sol, por encima de la cabeza de cada persona, que se mueve con ellos. Imaginen esto en vuestra mente en este momento, véanla, sientan su calor, y sientan una vibración amorosa que emana de ella. Este es el Espíritu de Dios que vive dentro de cada uno de ustedes, y es perfecto y bueno, es divino. Por lo tanto, ¿cómo puede cualquier persona que conozca esta verdad, ver a otra persona como alguien inferior? Ya lo ven, aquí reside el problema, está en las personas que no ven esto, que no lo saben, que siguen reinando sobre las hijas de Dios con ignorancia e injusticia.

¿Qué pueden hacer para aliviar este innecesario sufrimiento?