motivacionLa verdadera felicidad en este mundo proviene de hacer la voluntad divina y de esta manera convertirse en un canal de expresión del Padre. En otras palabras, es satisfacer el propósito para el cual hemos sido creados. Quien aprende a conocer la voluntad del Padre y se apega a esa voluntad disfruta de la dicha mas grande que puede experimentar una criatura, pues su corazón y su alma perciben con creciente claridad el amor incondicional del Padre.

¿Como puedes llegar a conocer la voluntad del Padre? ¿Es acaso posible pretender que un simple ser humano pueda comprender la intención de la divinidad? Cuando te consagras a ser lo mejor que puedes llegar a ser y tus decisiones son motivadas por un amor auténtico y generoso, estás actuando como actuaría el Padre en tu lugar. Tu mente mortal no necesita comprender la totalidad de la divinidad – lo cual es imposible para un mortal – pero si tu motivación es sincera te estarás acercando a la perfección.

Lo único que un ser humano necesita es el impulso – la motivación – de querer parecerse cada vez mas a Dios. Cuando todas las decisiones humanas y todas las acciones resultantes provienen de este impulso la criatura se está semejando cada vez mas a Dios, independientemente de los desenlaces de esas decisiones y acciones. El buscar siempre hacer la voluntad del Padre no garantiza una vida sin errores, pero si ofrece la oportunidad de tener la experiencia de que se ha hecho lo mejor posible y que se está progresando espiritualmente.

Hoy mismo puedes comenzar esta aventura de ser cada vez mas parecido al Padre. Intenta encontrar dentro de ti la orientación y la inspiración para ser mejor cada día. Acércate a tus hermanos y haz que tus relaciones con ellos sean como imaginas que serían las relaciones del Padre contigo y con cada persona en este mundo. Conviértete en un canal de expresión del amor y observa como este amor te llena y te da todo lo que realmente necesitas para vivir una vida espiritual mientras caminas por el mundo. Así encontrarás esa felicidad que desafía toda lógica y que no depende de las circunstancias externas.