Meditacion“El mensaje de hoy es sobre la quietud del alma. ¿Qué quiero decir con eso? Mucho de en quién y en qué te estás convirtiendo se desarrolla en los momentos callados de la vida – esos momentos en que paras y reflexionas en las lecciones de la vida: el amor que se compartió entre amigos, el perdón y la misericordia que mostraste hacia aquellos que tienen menos desarrollados sus pensamientos y finalmente el tiempo que pasas en callada contemplación y meditación en comunión con el Creador y el Espíritu Morador. Esos, amigos míos, son los momentos de crecimiento del alma – un momento para frenarse y alimentar al alma infantil por medio de la quietud juntando todas las importantes experiencias de sobrevivencias en la vida para resolver los surgimientos de la personalidad trascendente.

“La auto-maestría solamente puede lograrse reflexionando silenciosamente sobre los errores pasados y las lecciones aprendidas, al mismo tiempo, tu mente y tus pensamientos cambian a la contemplación de nuevas formas para afrontar los viejos problemas. No hay mejor manera de acelerar el crecimiento y el progreso del alma que tomar un tiempo para ir a la quietud de la mente y deducir los significados de la vida. Debe ser tan natural y necesario como ir a un pozo a hidratar el cuerpo, porque verdaderamente alimenta al alma.

“¿Te has vuelto muy ocupado en la vida? ¿Sientes que has perdido esa conexión especial que una vez tuviste con Dios porque dejaste que el mundo y las circunstancias de la vida te controlen en vez de controlarlo tú? El Padre Universal no se ha ido a ningún lado y Su amor por ti es constante y afectuoso. Él espera que abras la puerta a tu corazón haciendo un espacio para Él en tu mente a través de la quietud de estar presente en el momento y desconectarte de toda distracción de la vida material.

“Vayan allí ahora mismo, amigos míos, a esa zona de quietud donde solamente están tú y el Creador. No se necesitan palabras – solamente ‘ser’ en el momento con Dios y dejar que Su amor paterno te limpie y alimente tu alma y le de descanso a tu mente. Tómalo todo y ofrécele a Dios todas tus preocupaciones y ansiedades; tus esperanzas y sueños; tu agradecimiento y gratitud por la vida que te ha dado para experimentar el amor y compartir ese amor con otros. Refúgiense amigos míos, en ese lugar tranquilo y dentro de ese espacio donde vive y respira el alma, porque vivir la vida sin eso realmente es no tener vida del todo.

“Donde sea que te encuentres, puedes ir a esa quietud y ser uno con Dios en el momento y reconectarte a la fuente de toda vida. Allí encontrarás la fuerza y la valentía para completar la misión de tu vida y descubrir la maravilla, la verdad, la belleza y la bondad de todas las cosas que Dios ha creado para que puedas experimentarla mientras te diriges a casa para el abrazo final.