El Espíritu Interior: “Si deseas ser lo mejor que puedes ser en esta vida, enfócate en estos valores: Primordial, Intermedio y Final. A través de estos aportarás lo mejor de ti a la Trinidad Existencial, al ser tú mismo un instrumento del Padre Universal, del Hijo Original y del Espíritu Infinito.

“Lo Primordial, hijo mío, tiene dos elementos en la Trinidad: Orden e Importancia. El Padre es la Fuente de todas las cosas. Es el absoluto primero y lo más importante de todo lo que existe, y por lo tanto, Él tiene valor Primordial Supremo. El Padre es tu máximo bien; no hay nada antes de Él. Él es lo primero y lo más importante de todo. Solo el Padre es tu valor Primordial Absoluto; pero tu valor primordial relativo es tu prójimo, y no tú. Haz de Dios tu Bien Absoluto, y haz que los demás estén primero y sean más importantes que tú mismo en tu vida, y así experimentarás lo que es mejor para tu vida.

“De la misma forma en que el Padre es tu valor Primordial Absoluto, el Hijo Original es tu valor Intermedio Absoluto. Él es una Personalidad Absoluta. Por lo tanto, Él es voluntad absoluta. Él es Aquél a través de quien habla el Padre y se revela a Sí mismo. El Hijo es el Mediador Absoluto. Él es el Hijo Original, quien en asociación con el Padre, dio origen a los Hijos Creadores, y todos los humanos creados por los Hijos Creadores también son hijos. Por lo tanto, todos ustedes son hijos de lo Intermedio. Tú, hijo mío, fuiste creado para ser un mediador (canal) de la voluntad de Dios. Estarás haciendo lo mejor que puedes hacer cuando no seas el final, el objetivo de lo que haces, sino más bien, cuando seas el instrumento, el mediador de la voluntad de Dios para otros.

“Hijo mío, cuando lo Primordial Absoluto interactuó con lo Intermedio Absoluto en la Eternidad, el resultado fue la personalización del Espíritu Infinito, el Final Absoluto. El Espíritu Infinito es el Dios de la Acción; sin embargo, Dios no hace nada para Sí mismo; entonces, el Dios de la Acción puede ser propiamente llamado el Dios del Servicio, pues después de todo, el servicio es el propósito principal de Dios. Así que lo mejor que puedas hacer será clasificado como servicio genuino, pues Dios nos sirve a todos a través de las miríadas y miríadas de Sus ángeles, las hijas del Espíritu Infinito. Si lo que haces es servir a tu prójimo, esto es lo mejor que puedes hacer.

“Por lo tanto, hijo mío, logras lo mejor cuando te sacas a ti mismo de la ecuación. El esfuerzo hacia ti mismo es agotador, es energía desperdiciada, pues solo la energía que sale de ti regresa a ti. Lo mejor que puedes hacer, hijo mío, es cuando tu valor primordial absoluto por Dios se refleja en tu valor primordial relativo por tu prójimo, cuando eres un medio para la voluntad de Dios. Por último, participas en la finalidad de Dios cuando sirves a los demás con tu vida. No te preocupes acerca de ti mismo. Yo te cuidaré perfectamente, pues tal como te dije antes, y como te repito ahora: Te amo, y te llevaré allá, a la meta de tu existencia”.