El Amado: “Ven ante Mí con un corazón abierto, para que pueda impartirte una verdad más profunda. Anteriormente discutimos el tema de hacer la Voluntad de Dios. Es necesario comprender que esto nunca es obligatorio para ti, y hacer la Voluntad de Dios tampoco es coaccionado por parte de Dios. El hacer la Voluntad de Dios es simplemente el deseo de servir a los demás sin reconocimiento ni recompensa. Es seguir los instintos de tu corazón, que en realidad son Mis indicaciones para que puedas actuar en consecuencia.

“Hacer la Voluntad de Dios necesita ser un deseo, una alegría en el corazón humano. Existe en la propagación y en la práctica de actos de bondad al azar. Es servir con un corazón sincero, veraz y amoroso. Es estar inmersos en el amor, la luz y la paz. Si se consideran trabajadores de la luz o trabajadores de la paz, entonces trabajan bajo el paraguas del amor, aunque no siempre se describe de esta manera.

“Dios es Amor, Su Voluntad es Amor, Sus actos son Amor, y este amor encuentra ulterior expresión en las vidas de innumerables seres creados y evolutivos. Los seres creados se expresan a sí mismos en el servicio amoroso y hacer la voluntad de Dios es inherente a ellos, por lo tanto, le sirven voluntariamente. No es así con las criaturas evolutivas, son diferentes ya que tienen la opción de amar o no amar.

“El proceso de hacer elecciones y tomar decisiones crea individuos que difieren mucho entre sí. El grado en que las características positivas o negativas se conviertan en los rasgos dominantes, dependerá de cuánto se dediquen a la autodisciplina y a la autocorrección. Una personalidad que vive en la superficie de la vida y que no se dedica al pensamiento independiente, pueden ser presa fácil para todo tipo de adicciones y autoindulgencias. Sin embargo, una persona que busca activamente el significado y propósito de la vida, y encuentra valor en ello, comenzará a vivir con mayor armonía y equilibrio dentro de sí misma.

“La educación mundana y una gran cantidad de letras detrás del nombre de alguien, no son indicativos de una vida interior bien desarrollada y armoniosa. Entre menos pretencioso sea uno, sin un ego fuertemente discernible, se es mejor, a menudo haciendo la Voluntad de Dios de una forma modesta. Hay un impulso innato en esas personas para ofrecer su servicio. La motivación de la codicia nunca se conecta con el servicio altruista.

“Así que muchas obras hechas en el nombre de Dios tan solo son eso; únicamente de nombre. Con frecuencia existe una agenda oculta y una gran necesidad de reconocimiento. El Padre siempre conoce la intención y la motivación del corazón humano, incluso si no es evidente para el mundo exterior.

“Una vez más, reflexionen sobre lo que significa para ustedes hacer la Voluntad de Dios.”