que tipo de vida vivras¿Como mirarás hacia atrás cuando estés al final de tus días? ¿Como considerarás la vida que has vivido? Puedes estar seguro de que lo que más recordarás no serán los viajes que hiciste, las riquezas que acumulaste o la fama de la que disfrutaste. Muchos de los que han logrado estas cosas puramente materiales miran hacia atrás y recuerdan estas cosas por unos instantes, pero finalmente descubren que en realidad no crecieron durante su vida. Así como fueron los primeros años de su vida adulta, así continuaron hasta el final de su vida.

Luego viene la comprensión de que durante toda su existencia siempre se enfrentaron repetidamente a las mismas situaciones, siempre tuvieron los mismos temores y jamás superaron las limitaciones que se impusieron ellos mismos desde el principio. En pocas palabras, jamás crecieron, jamás maduraron espiritualmente. Al final, después de considerar que cumplieron todos sus sueños materiales, se enfrentan a la muerte con gran incertidumbre y con gran temor, pues en realidad ni siquiera suponen que puede haber algo mas allá. Es aquí donde por primera vez se hacen la pregunta que sus hermanos mas sabios pasaron la vida intentando responder: ¿cual es el sentido de todo esto? ¿de donde vengo y para donde voy?

Considera ahora a un mortal que haya vivido una vida auténtica. Tal vez alguien que haya luchado en vano contra la pobreza y que haya apenas sobrevivido las luchas de la vida material. Sin embargo, esta persona tuvo el valor de aprender a pensar independientemente y a buscar por su cuenta la realidad de la experiencia religiosa – la relación personal con su Padre celestial. Esta persona tal vez pase algunos minutos lamentando los viajes que no pudo hacer, las cosas que no pudo adquirir y lo dura que fue su vida. Luego tendrá la revelación de lo mucho que ha crecido, de como ha superado sus temores y de como creció en la seguridad de que todo estaba bien, todo era como debía ser. Esta persona verá a su vida como una verdadera escuela donde aprendió a ser confiable y desarrolló una personalidad consagrada a la voluntad del Padre, sin importar las condiciones. Esta persona recordará las profundas y significativas relaciones que estableció con sus hermanos en este mundo, gracias a la influencia sanadora y estimulante del amor incondicional que aprendió a expresar a través de su ser. Esta persona descubrirá como sus temores desaparecieron y se enfrentará a la muerte con alegría y con seguridad, porque sabe – aunque sea de manera inconsciente – que ese no es el final.

Este es tan solo un ejemplo y no quiero perpetuar la idea de que la pobreza es mejor que la riqueza. Muchos pobres materialmente también son pobres de espíritu y muchos ricos logran grandes progresos espirituales. Lo que debes hacer es preguntarte ¿que tipo de vida vivirás? ¿Será tu vida un sueño confuso en la eternidad, o será la fundación de una carrera dedicada a hacerte cada vez mas parecido a Dios? Recuerda para que estás viviendo. No te dejes distraer por las trampas de la vida mortal y de las creencias falsas de la humanidad. Libérate de las cadenas del dogma y la tradición, ya sea religiosa o cultural, y dirige tu mirada hacia las alturas, hacia tu destino verdadero, donde las dudas de la existencia son reemplazadas por la aventura de comprender cada vez mejor a Dios mientras te vuelves progresivamente mas parecido a El.