Ser considerado“Ser considerados con los demás es un principio espiritual que nos permite practicar la abnegación. Es importante para el individuo amarse adecuadamente a sí mismo. En cuanto a recibir amor, es suficiente con que sepan que, sin importar vuestras circunstancias, son amados por el Padre de Todos más allá de vuestra máxima capacidad para experimentar Su amor. Por lo tanto, al no tener que preocuparse por ser amados, son libres para concentrarse en amar a los demás. Una forma específica para mostrar vuestro amor por los demás es ser considerados con otros seres humanos, y genuinamente buscar su bienestar, en lugar del vuestro.

“Sobre este tema, primero definamos lo que se entiende por una auténtica consideración hacia los demás. Como punto de partida, consideren el antiguo mandamiento: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. Nuestro Maestro, Jesús, cuando estaba en Urantia, reconoció el valor de este principio, pero resaltó su importancia cuando se refirió a nuestro amor por los demás. De acuerdo a Él, amar a los demás como se aman a sí mismos es bueno, pero, sabiendo que nuestro amor por nosotros mismos es ciertamente imperfecto, Él dijo: ‘Amaos los unos a los otros tal como yo los he amado’. De esta manera puso su amor incondicional y perfecto como la referencia suprema de nuestro amor hacia nuestros prójimos.

“Hay una diferencia entre la consideración que les damos a otros y la consideración que nos damos a nosotros mismos. ¿Podrías ser tan considerado con los demás, como para olvidarte de considerarte a ti mismo? Lógicamente, debes considerarte a ti mismo para ser adecuadamente considerado con los demás. Recuerda, la humildad no significa el abandono de tu persona con el fin de servir a los demás, sino que significa cuidar bien de ti mismo para que igualmente puedas cuidar bien de los demás. La ayuda que puedes ofrecer a los demás claramente estaría en riesgo si tú mismo necesitaras más ayuda.

“Ser considerado con los demás implica ‘dos partes y una conexión’. Las partes son Tú y el Otro; la conexión es el Servicio. Si el propósito de esta relación es el engrandecimiento de cualquier ego, ya sea tanto para tu vanagloria o para la adulación del otro, seguramente esa sería una mala relación, porque ninguno debería estar preocupado por su propio engrandecimiento. Cuando te ocupas con el yo, pierdes energía que debería emplearse en el servicio. Enfocarse en el servicio dará como resultado una satisfacción para ti y ayuda real para la otra persona. Pon el yo a un lado. Concéntrate en el servicio. Muestra verdadera consideración.

“Por lo tanto, querido mío, uno debe encontrar el equilibrio entre cuidarse a uno mismo y cuidar a los demás. El yo no necesita engrandecimiento; tu alma necesita ser alimentada espiritualmente, al igual que tu cuerpo físico. Sin embargo, el objetivo de esta alimentación debe ser hacerte capaz de ayudar a otros. El ministerio, y no el engrandecimiento, debe ser tu objetivo. Ayuda a otros a crecer e igualmente crecerás en el proceso. Tu vida tiene sentido cuando se hace significativa para los demás, porque el amor atrae al amor. Reflexiona en estas palabras y permite que se hagan verdaderas en ti. Paz para todos.”