autodescubrimientoEl viaje de auto-descubrimiento es muchas veces un viaje en el que debes enfrentarte a ti mismo y vencerte. Debes ver las cosas que no te agradan acerca de ti, los hábitos perjudiciales, las distracciones innecesarias y las debilidades ocultas, y debes primero aceptarlas para luego intentar mejorar. Esta es la parte mas difícil, aceptar que hay algunas áreas de tu vida que necesitan mejorar o incluso superar para lograr elevarte por encima de lo que hoy eres. Solo puedes elevarte y progresar a medida que dejes atrás las cargas que te atan a lo animal y a lo material.

Es muy común asumir que las personas evitan lo que les resulta desagradable en su personalidad. Si una persona tiene un feo defecto lo ocultará de otros y de si mismo para no sentirse avergonzado. Sin embargo, esta acción de ocultar algo significa que la persona por lo menos sabe que hay un problema y por lo tanto puede tomar medidas para mejorar la situación.

Es mas difícil eliminar los defectos y las debilidades cuando la persona ha decidido que no hay nada que cambiar. Es cuando te dices que lo que haces, lo que sientes o lo que piensas no es tan malo, que hay otros peores que tu, que no le haces daño a nadie mas (tal vez solo a ti mismo). Muchos vicios caen dentro de esta categoría y por eso son tan difíciles de eliminar. La criatura justifica sus acciones de varias maneras que no le permiten enfrentarse a la realidad de que un cambio es necesario.

Lo primero a considerar en estos casos es que si un vicio, un comportamiento o una manera de pensar tiene el potencial de hacerte daño a ti mismo, este comportamiento debe desaparecer de tu vida. El dañar tu cuerpo, tu mente, o tu alma es tan grave como dañar a cualquier otra persona. Tu cuerpo, tu mente y tu alma fueron dados a ti por el Padre y son tesoros que están bajo tu cuidado, para hacer grandes cosas con ellos; para crear, no para destruir. Es tu responsabilidad el invertir los talentos que el Padre te ha confiado y obtener una ganancia. El decir que no le haces daño a nadie con lo que haces no es una excusa válida para justificar cualquier actividad, comportamiento o forma de pensar que no te acerque a los ideales de perfección del Padre.

Comprende de una vez que lo que dejas entrar en tu mente y en tu corazón es lo que eres. Si realmente aspiras a la perfección y a la bondad debes tener en tu mente y en tu corazón solamente aquello que es perfecto, bueno, bello y hermoso, y debes desterrar todo lo que sea opuesto a estos atributos. Llena tu corazón y tu mente de bondad y serás bueno. Llénalos de verdad y serás verdadero. Llénalos de belleza y serás hermoso a los ojos de Dios. Una criatura llena de verdad, belleza y bondad exuda el aroma de los frutos del espíritu y otras almas se sienten atraídas de manera natural a estos seres excelsos.

La verdadera sinceridad es percibida sin dificultad por aquellos que la anhelan. Una sinceridad auténtica solo es posible cuando el corazón y la mente de la criatura están libres de toda mentira, falsedad y no oculta nada de sus semejantes. Una sinceridad así no necesita palabras para ser expresada, mas bien fluye de manera espontánea en las relaciones de un ser humano lleno de verdad con sus semejantes. Esto es a lo que debes aspirar y es el siguiente paso importante en tu desarrollo espiritual.

Es sincero aquel que ama realmente a sus semejantes y se interesa por conocer que puede hacer para ayudarlos a lograr su potencial. Es sincero aquel que escucha realmente a su hermano y descubre en sus palabras los anhelos de su alma e intenta ofrecer todo lo que sea necesario. Es sincero aquel que ante los errores de su hermana no la juzga ni la aparta, mas bien intenta caminar el mejor camino para que su hermana se anime a seguirlo. Es sincero aquel que en presencia de otros se olvida de si mismo y se vuelve tan transparente que el Padre puede verse a través de su ser.