“Algunas de las lecciones que debes aprender en el mundo tal vez no tengan relación directa con el plano espiritual pero sin embargo son necesarias. Dicho de otra manera, muchas veces no podrás ver como alguna actividad o algún logro te lleva mas cerca de tus metas eternas, pero existe algo en esa lección – en esa decisión que debes tomar – que será de valor para tu progreso espiritual.

“Por ejemplo, considera una persona que tiene un gran temor a hablar en público. A esta persona se le presenta la oportunidad de hacer una presentación relacionada con su trabajo y debe elegir si aprovecha esta oportunidad, que puede traer consigo mayores oportunidades de crecimiento profesional, o si por el contrario se deja dominar por el temor y le da la espalda a esta oportunidad. Esta persona puede pensar que el conseguir una promoción en su trabajo no es algo que tenga que ver con el crecimiento espiritual. Esta persona puede utilizar eso como excusa. Esta persona necesitará de un auto examen profundo y sincero para comprender que la oportunidad puede ayudarle a sobreponerse a sus temores y deberá reunir todo su valor y su voluntad para tomar la decisión correcta.

“Esto es solo un ejemplo pero todos se enfrentan tarde o temprano a decisiones de este tipo. Cuando escojas un camino motivado por el temor estás limitando tus propias posibilidades de crecimiento y avance. Cada día es una oportunidad. Cada persona que se cruza en tu camino es una oportunidad. Recibe estos eventos que se presentan continuamente como lo que son – regalos que el Padre pone en tu camino para ayudarte a crecer y a convertirte en lo mejor que puedes llegar a ser.

“Las oportunidades son las señales que nos envía el Padre para que descubramos su voluntad. Aquellos que sinceramente desean ser útiles para la causa del Reino y desean vivir la voluntad del Padre deben estar atentos para recoger esas piedras preciosas que han sido puestas en el camino para iluminar su sendero y señalar el rumbo. Busca la orientación de la Chispa Divina en tu ser cada vez que lo consideres necesario, pues el Padre no desea que sus hijos vivan en un juego de adivinanzas. Él mismo se ha ofrecido como maestro y como compañero de aventuras para enseñarte el camino, pero siempre seras tú quien debe caminarlo con valor, alegría y esperanza”.