“El luchar por lograr tus sueños es una tarea valiosa e importante. Es la voluntad del Padre que todos sus hijos logren una expresión completa de su personalidad y alcancen la felicidad y la paz verdadera. Sin embargo, esto puede ser una fuente de gran confusión en la vida de aquellos que ignoran los consejos del Maestro interno.

“Los sueños de muchos en este mundo son acerca de cosas que no traen felicidad ni paz verdadera. La fortuna, la fama, el poder, las recompensas materiales, son cosas deseadas por muchos. Incluso la educación y muchos conferencistas motivacionales promueven estas ideas diciendo que pueden lograr todo lo que quieran si realmente lo desean. Esto no es cierto, mis amados.

“No todos pueden ser ricos, no todos pueden alcanzar el éxito material y no todos podrán obtener lo que desean sin importar la intensidad de este deseo, lo duro que trabajen, lo claro que visualicen el éxito, o cuantas oraciones dediquen a los dioses de la fortuna. La realidad es que ninguna de estas cosas es necesaria para vuestro crecimiento espiritual, para el logro de una paz duradera y para la felicidad. Sería mejor que dejen de perder el tiempo buscando allá afuera lo que pueden obtener en abundancia al abrir sus mentes y sus corazones a la verdad que ya existe dentro de cada uno de ustedes.

“Solo lo que viene del Padre puede regresar al Padre. Solamente aquello que está en armonía con las leyes del universo, con el amor – la Voluntad del Padre – podrá hacerse realidad. Cuando tus sueños y tus deseos son los deseos del alma naciente que busca conocer a Dios, estos deseos se convertirán en realidad. Lo que el hijo desea y es la voluntad del Padre existe.

“¿Como sabrás si tus sueños están en armonía con la voluntad del Padre? Busca en ellos los atributos de la divinidad: la verdad, la belleza y la bondad. Tus sueños son verdaderos si eres honesto contigo mismo y con tu verdadero ser – lo que eres en realidad, un ser espiritual viviendo una vida de entrenamiento en la carne. Tus sueños son verdaderos si te acercan mas a Dios y a la expresión mas perfecta de ti mismo. Tus sueños son bellos si su logro sería una expresión de amor por el Padre y por tus semejantes.

“Tus sueños son buenos si sirven amorosamente a tus hermanos y hermanas en este mundo. Si tus sueños cuentan con estos atributos lucha por ellos y observa como se hacen realidad, pues de esta manera te conviertes en un trabajador de la obra del Padre – sus manos y sus pies – y un ejecutor de Su voluntad divina de amor”.