justicia“Comencemos esta lección proponiendo que hay asuntos que parecen buenos, pero al observarlos más de cerca resulta que son males disfrazados. Un ejemplo es el tópico actual de Venganza versus Justicia. Puede parecer que la Venganza implica algo similar a la justicia, pues aparenta compartir algunos aspectos con la justicia, tales como la retribución o el castigo. De hecho, la venganza no tiene nada que ver con la Justicia, ya que la primera pretende emparejar los asuntos de acuerdo a estándares personales, mientras que la segunda busca rectificar los asuntos, hacer lo correcto de acuerdo a la ley. La adherencia al gobierno de la ley es una marca de una sociedad avanzada, en tanto que la aceptación de la venganza es una característica residual del barbarismo.

“La venganza puede originarse a partir de un sentimiento justo, la necesidad de castigar lo incorrecto y la maldad en contra del inocente. Aún así, la idea de encontrar justicia por mano propia es totalmente repulsiva ya que permite a la parte ofendida practicar la misma violencia que él o ella condenaron en primer lugar. Incluso cuando la ley permite a la sociedad castigar cometiendo la misma violencia, esto es un signo de primitivismo social. Más aún, el deseo de venganza proviene de un yo inmaduro y errado, que no puede tratar con la injusticia perpetrada en contra del yo o de alguien más, manteniendo al mismo tiempo una actitud espiritual.

“Hay mucha verdad en el dicho ‘el hombre puede burlar a la justicia humana, pero nunca a la de Dios’. A final de cuentas, desde una perspectiva universal, la venganza muestra la ignorancia o la indiferencia hacia la justicia inherente en el universo de universos. De hecho, existe una ley universal divina que compensa y ajusta todo lo que se opone a la voluntad de Dios. Dicha ley puede llamarse Karma, retribución, pago, o el ‘efecto bumerang’, lo que mejor encaje con vuestras creencias. Básicamente es la justicia natural del universo en acción, buscando el cumplimiento final de la voluntad del Padre.

“Para los seres humanos es difícil sobrellevar una falta de justicia, lo cual es muy común durante el presente desarrollo social en Urantia. Y esto puede crear la impresión de que en algunos casos la venganza es justificable. La venganza puede traer satisfacción, pero nunca justicia. La justicia, en sociedades civilizadas, implica la necesidad de un ‘proceso legal’ en el que se haga responsable a una persona por los crímenes cometidos, y que se garantice el derecho a defenderse. La venganza ‘coloca’ erróneamente en el individuo las funciones de legislador, juez y ejecutor, lo cual obviamente es ilegal. Aún así, cuando toda esperanza en la justicia humana esté perdida, confiar en la justicia de Dios es lo mas correcto y humano que se puede hacer.

“Algunos antiguos registros en Urantia equivocadamente describen a Dios como el ‘Vengador del inocente’. Tal concepto primitivo hace legitima la práctica de la venganza entre las personas temerosas de Dios y conduce a la idea de que buscar la venganza es, en cierta manera, hacer el ‘trabajo de Dios’. El Padre no está en el negocio de vengar a las personas. Él hace justicia, no porque Él ame al inocente más que al ofensor; más bien, los ama a ambos por igual, e imparte justicia porque es algo inherente en Su carácter.